Para poder proponer soluciones siempre es necesario conocer la problemática existente, y en el caso de muchos gobiernos no es necesario profundizar demasiado para encontrar sus debilidades. En este caso todo se inicia con lo que provoca una sola hoja de papel.
Hace unos días, un amigo y vecino en esta misma colonia, recibió entre su correo una hoja de papel un poco más angosta que una de tamaño carta y tan larga como una de oficio, profusamente impresa en varios colores y que el tomó como un estado de cuenta, la cual había sido emitida por el SACM (Sistema de Aguas de la Ciudad de México). La hoja contenía toda una serie de datos que le indicaban el cargo por bimestre, la fecha limite de pago, el bimestre de facturación, los datos de la toma, el consumo bimestral y lo más importante su adeudo anterior y el cargo por el bimestre actual.
Por razones personales que en este caso no se profundizan, él mismo indicó que estaba conciente de que tenía un adeudo, pero que en realidad no sabía a cuanto ascendía y el estado de cuenta marcaba un total por 2,606 pesos, tenía la duda de sí esto incluía los 99 pesos del bimestre, así que lo mejor era consultarlo en la dirección electrónica que venía en la misma hoja. La página del SACM, inicialmente mostró que debía 18 bimestres de diferentes años, lo cual equivalía a 1,791 pesos, pero al intentar imprimir el formato universal de la Tesorería en el total de este, aparecieron más de 21 mil pesos. Ahora se tenían en la mano tres resultados diferentes de su adeudo y uno parecía excesivo. Ante ese resultado, no la imprimió y decidió que lo mejor era acercarse a la Tesorería para consultar personalmente e intentar pagar la cantidad que venía impresa en el estado de cuenta, por lo que se dirigió a la oficina que esta ubicada en Río Churubusco y Tezontle. Ahí la cajera le indicó que no podía recibirle el pago por el adeudo anterior y que debía dirigirse a la oficina del SACM ubicada en Té, frente a la delegación de Iztacalco. En esta oficina recibió de la mesa de informes un papelillo con un numero consecutivo escrito a mano, y se le mandó a la caja uno, en ésta el cajero estaba solo, en tanto las otras cajas tenían gente esperando; el empleado solo vio la fecha y lo mandó a una mesa de atención a usuarios, en la que después de ver el papel le dijeron que esa no era la oficina que le correspondía por lo que no podían ni darle información, ni cobrarle, debía dirigirse a la sucursal ubicada en Año de Juárez, la cual atendía solo al sector en que el vive. Llegó a esta segunda sucursal dirigiéndose directamente a la cola de cajas, de ahí lo mandaron a la mesa de atención a usuarios, volvieron a revisar su recibo, indicándosele que la cantidad impresa no era el saldo correcto y que esa hoja no era ningún estado de cuenta, además de que se le informó que el SACM de acuerdo a quien sabe que articulo de quien sabe que codigo, no estaba obligado a emitir estados de cuenta. El vecino preguntó entonces temerosamente cual era su saldo real a la persona que le atendía, éste consultó en la computadora y se lo proporcionó, haciendo hincapié de que en el nuevo saldo aparecían recargos y multas, lo que hacía un total de mas de 6 mil pesos y amigablemente le comentó que por una pequeña suma podía hacer que desapareciera todo el adeudo, el vecino le respondió que solo llevaba 2,600 pesos, el empleado hizo una mueca negativa, realizó unas consultas más en la maquina y le dijo que estaba ajustando a 2,629 pesos ese pago, le tomó el dinero y expidió 4 recibos que sumaban el total pagado. El cliente volvió a preguntar cuanto adeudaba aun, el funcionario público tomó otra hoja, volvió a consultar en la maquina e hizo varias anotaciones para que finalmente indicara que si pagaba antes del 31 de diciembre su adeudo era por 3,095 pesos y si excedía esta fecha entonces debía pagar 4,266 pesos. En un solo día el usuario había recibido cinco saldos diferentes y ahora ni siquiera tenía la seguridad de que lo pagado y lo que aun adeudaba fuera correcto.
En un momento en que la Ciudad de México se encuentra envuelta en una crisis provocada por la falta de agua y la carencia de fondos, el organismo dedicado a este menester muestra una serie de deficiencias demasiado serias.
En un rápido análisis se ve primero que se hace un gasto inútil al imprimir estados de cuenta que no son estados de cuenta.
Después se aprecia una administración deficiente en la que se desperdician medios, oficinas, equipo, papelería y personal, además de que se carece de la supervisión necesaria.
Todo esto crea gastos inútiles, escasa recuperación de adeudos, afectación al medio ambiente, y lo peor: corrupción.
Este solo ejemplo es uno de los motivantes que obligan a pensar que la Ciudad de México debe ser dirigida y gobernada de una forma adecuada y diferente, no como una empresa y mucho menos como escalón político. Necesita una jefatura de gobierno responsable, la cual se haga cargo de los problemas reales que afectan a los habitantes en todos los sentidos y esto solo se puede lograr con un jefe de gobierno que conozca a profundidad su Ciudad, pero que además se olvide de sus muy personales ambiciones politicas.
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1 comment:
Lo que dices es preocupante.
Me quede con la boca abierta.
besos y abrazos.
crys.
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