Sunday, March 11, 2007

¡¿COMO NO TE VOY A QUERER!!!???

Hoy domingo venía saliendo del Plan de la Chontalpa -aunque no lo parezca, los domingos tambíen trabajo- Era tardisimo, se me fue el tiempo con los comisariados ejidales, pero tambíen quería ver el juego Pumas-Guadalajara. Es curioso, hace muchos años fui apasionado del futbol, años despues al ver a Brasil jugar en un mundíal en México, lo que vi despues en nuestros campeonatos me bajó los humos.

Pero llegué a la UNAM a estudiar. Empece a ver que ahí, el deporte -igual que en la ciencias, o en las artes, o en cualquiera otra de sus áreas- era distinto. Era solo que era pasión y entrega. No se en que momento conocí a un equipo de futbol que hacia vibrar al estadio, ahi estaban Hugo, Cuellar, Mejía Barón, la Cobra Muñante, Bora, Muchos, demasiados, que hacían vibrar a los universitarios de una forma incontrolable, con un uniforme blanco impecable con un gran puma en el pecho.

Renacio de alguna manera mi pasión por el futbol. Mis adoradas chivas pasaron a segundo plano. Las Chivas eran mi adoración porque era un equipo de puros mexicanos, e igual que ahora, simbolizaban y simbolizan, a un gran país que con todos sus defectos sigue siendo gigantesco.

Venía manejando por la carretera como a ciento veinte, mi camionetita no da más, llegué al restaurant de la prímera gasolinera, antes de entrar a Cardenas, me estacioné y baje corriendo, quedaban solo diez minutos de juego, o quiza menos, abrí la puerta, había como ocho o diez mesas ocupadas por puros traileros, son inconfundibles, todos atentos a la pantalla, la tele estaba a todo volumen y lo primero que me recibío fue ese canto que inevitablemente se lleva en el corazón, eso que te hace sentir que estas como en casa: ¡¿COMO NO TE VOY A QUERER???!!! Y no lo pude evitar. Aun no cerraba las puertas y las lagrimas estaban saliendo. Mi sangre universitaria respondía.

Se me formó por las dos más grandes Instituciones de mi país, me siento profundamente orgulloso de mi extracción, soy hijo del Ejercito Mexicano y de la Universidad Nacional Autonoma de México. Ambas en muchos aspectos carecen de simetria, en lugar de acercarse se separan, y sin embargo... ambas tienen un vértice que las une.

Cuando yo llegué a la Universidad ya no podía usar el uniforme en una clase, había demasiadas cosas que nos estorbaban, simplificadas en una sola: El Uniforme. Pero a la par no dejaba de ser profundamente mexicano. El vértice me hizo más profundamente universitario.

Si, no dejo de reconocer que esa diferencia me unía demasiado a la Universidad como militar. Era la lógica de la ilógica.

Hoy aquellos que representan a mi país, aquellas gloriosas Chivas del Guadalajara, solo han venido a doblegar el testus ante un equipo que representa a la cultura de México en un empate grandioso ante los Pumas de la UNAM. Con esto se acepta que al estar en igualdad de condiciones en un campo de juego, solo se esta aceptando que los Mexicanos somos tan grandes como nuestra Universidad, y ojo, con esto solo intento decir que todas las demás escuelas de mi país son tan grandes como su Alma Mater, porque de ahi nacieron todas.

Y entonces... Solo vuelve a nacer un canto, no un grito, solo un canto:

¡¿COMO NO TE VOY A QUERER!!!???




Sunday, March 04, 2007

AMARTE?

Estabamos comiendo y uno de ellos me preguntó que porque me sentía tan orgulloso de ser mexicano, el agronomo se me quedo viendo, el conoce mejor mi tierra, la ha estudiado, aunque creo que yo conozco mejor a las mujeres de mi tierra que tienen ese color suave y oscuro de esa tierra mia, yo no las he estudiado, las he vivido, así que ligamos la idea.

Se me vinieron a la mente mil cosas, podría haberle contestado que amo a mi tierra porque ahi, o mejor dicho, aqui nací, pero no, tampoco esa era la respuesta adecuada, amo a mi tierra porque a pesar de todo me ha dado el orgullo de sentirme parte de ella, pero eso podría parecer nacionalismo estupido, he escuchado a más de uno que dice que es ciudadano del mundo o que no tiene arraigo en esto, es lógico, despues de todo lo que nos hemos pasado, es entendible.

En este punto se me envuelven muchas cosas, quiza el haber llegado a Tabasco me ha llevado a extremos que yo mismo no sabía que pudiera tener.

Hay cosas que han vivido conmigo casi desde que nací, por ejemplo el dulce, pero... ¿como podría haber apreciado el dulce de un beso o el dulce de la pasión de un pecho o la dulce entrega de una mujer increible? ¿Si no hubiera conocido desde entonces cuan dulce es el sabor del azucar?

¿Como podría haber vivido el calor, si no hubiera sentido el calor de un cuerpo con ese increible color pasional de la tierra mia?

Inevitablemente llego a algo que podría parecer comparación, pero no, no hay tal, es solo el comprender que he aprendido que no hay nada más bello que una mujer como tu, con ese color que va de un color ligeramente blanco, casi beige ¡Bah! Ni siquiera se como describirlo, como puedo hablar de ese color divinamente moreno, que me hace recorrer, cada partecita de ti, como he recorrido mi tierra, curioseando entre todas las tonalidades de tu cuerpo que van desde el color de la arena al color del barro humedo.

Si, me di cuenta que recorrerte a ti es... como viajar por este país inconcebible y magico, subir a las montañas más altas, coronadas a veces por nieve y a veces por una aurela divina, para conseguir ese alimento tan necesitado y deseado que se vierte en manantiales insospechados, seguir y bajar por senderos increibles, recorriendo planicies y valles texturizados con ese color de arena cobriza, que se confunde a veces en tu vientre, valles esplendorosos, dorados, que he caminado mil veces, sintiendo lo presuroso de mi andar ligado a la suave cadencia acelerada de tu corazón, que se provoca cuando mis besos recorren curiosos por tu cuerpo.

Bajar por la tersura de tus muslos, sintiendo la inquietud de los hoyuelos de tus rodillas, mientras jugueteo con tu empeine o con los dedillos de tus pies, pensado cuantas veces caminé así, entre suaves sabanas o entre tronquillos inquietos y a veces cruelezones.

Adorar tus manos, pequeñas, bellas, como de bebe, suaves, increibles e inquietas, que buscan, exploran y curiosean todo; mientras que me dejas ir conociendo al mismo tiempo del sabor y la dulzura de tus labios, para que en cada beso tuyo me forjes la curiosidad de saber más de ti, haciendome buscar al pececillo inquieto que forma tu lengua, e intentando saciar mi sed con ese saborcillo dulzon que solo da la frescura de tu boca, equiparable solo a los veneros de un volcan, que con sus gotas de agua han hecho renacer mi esperanza de vivir.

Solo así he podido llegar a la selva más increible y escondida, sí, a esa selva oscura y bella, aunque tambien misteriosa, que resguarda la cañada que termina siendo el refugio para el tesoro más preciado y tan profundamente necesitado, ese refugio, mejor dicho ese templo, que me ha llevado más de una vez al septimo cielo, hasta hacerme conocer totalmente sus misterios. Llegar a esa cañada adorada, a ese templo venerado, es empezar a comprender que he llegado al manantial de vida, tan necesario para seguir adelante ¿Podría amarte menos? ¿Si cada día te adoro más?

Fue entonces que entendí porque mi orgullo de ser mexicano, inevitablemente entendí que solo entonces podía adorarte tanto si eres igual de misteriosa, bella y a veces incomprensible como mi tierra.

Sonrei y me tragué mis palabras, la respuesta debía dartela a ti, no a ellos. Y para eso no hace falta tu nombre. Me haces falta tu.